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DE SPHÆRIS La cultura astrológica viva |
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Las Diosas en todas les mujeres Seherezada Kranjc |
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Cuando leía el libro maravilloso Godesses in Every Woman (“Las diosas en todas las mujeres”) de Jean Shinoda Bolen, me di cuenta de que todas las mujeres llevamos a las divinidades dentro de nosotras. La autora adhiere a la ideas de Carl Gustav Jung en cuanto a que existen distintos tipos de arquetipos que trabajan en nuestra psique y que pueden compararse con las diosas de la mitología griega. Este libro me ayudó a entender mejor la edad madura en la que estoy entrando y el hecho de que esta época de mi vida puede ser productiva y a la vez disfrutable. La autora nos alienta a aceptar a estas diosas, celebrarlas en nosotras… Esas son las diosas que voy a describir. |
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Sumario
Traducido del inglés por Lucrecia Insúa
Artículo publicado en 2008 por "Tretja akademija psiholoske astrologije" - Ljubljana |
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"Persephone" por Olga Diez, FlickR
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Grecia es la cuna de nuestra civilización y las historias de la mitología griega forman parte de nuestro inconsciente colectivo.
Cuando comencé a estudiar astrología psicológica, me encontré con la mitología griega y – por primera vez – me fui familiarizando con los arquetipos que viven dentro de nosotras. Este tema me parece muy interesante y creo que la mitología representa una piedra fundamental en nuestros estudios. Por eso, pasé mucho tiempo descubriendo diosas que están presentes en todas las mujeres.
Las mujeres están tironeadas, por un lado, por los estereotipos o roles que la sociedad espera que cumplan y, por otro, por los arquetipos encarnados por las diosas Griegas.
Energías de los arquetipos
Jung escribió: “Los arquetipos son como lechos de ríos que se secaron luego de que se fueron vaciando de agua. Sin embargo, se los puede encontrar en cualquier momento. Los arquetipos son como esos cauces de ríos viejos, por los que el agua de la vida fluyó durante siglos, formando un canal profundo. Cuanto más haya fluido por ese canal, más probable es que en algún momento retorne a su cauce anterior”.
Si sólo funcionamos conforme a los estereotipos – o sólo hacemos lo que los demás esperan de nosotras – estamos perdiendo energía. Por el contrario, si lo hacemos de acuerdo a nuestro arquetipo, estamos en contacto con una fuerza colectiva más fuerte que nosotras mismas, conectadas con una fuente de energía inagotable. |
"Women of the world" por Angela Sevin, FlickR |
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¿Qué es lo que hace que una mujer sea mujer y qué es lo que se espera de ellas?
¿Es su capacidad de dar a luz, su instinto maternal o su belleza, su habilidad para crear armonía o su capacidad de sacrificarse por su familia? Se nos enseñó a ver a la mujer como la Luna y a la joven como Venus en la carta natal. Es aquí donde aparece el estereotipo de Venus como una belleza inmadura que agota su energía en encontrar al hombre que hará de ella una Luna – una madre madura y cariñosa. Creo que esto es un reflejo de nuestra sociedad patriarcal y que estamos olvidando la mitología y las diosas, que reunían muchas otras características y cualidades propias así como la capacidad de expresar nuestra energía.
Cuando una mujer reconoce el trasfondo arquetípico de su situación, está en contacto con su potencial interior profundo y puede dejar de ser una víctima para convertirse en heroína de su propia historia. |
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Las diosas Vírgenes
Los Griegos conocieron tres diosas vírgenes, a saber, Artemisa (Diana), la diosa de la caza y la Luna, Atenea (Minerva), la diosa de la sabiduría y las manualidades, y Hestia (Vesta), la diosa del del hogar, o, más apropiadamente, del fuego que da calor y vida a los hogares, y el templo y tres diosas vulnerables, Hera, Deméter y Perséfone; y la diosa alquímica Afrodita, que representa los dos atributos.
En sus historias mitológicas, las diosas vírgenes nunca se casaron, fueron maltratadas, seducidas o humilladas por dioses o mortales. Representan un aspecto independiente – no uno unificador – de la psique femenina. Cada diosa tiene una característica de independencia. Artemisa y Atenea tienen rasgos que permiten a la mujer concentrarse en el mundo exterior y alcanzar logros externos. Hestia está centrada en el adentro. Las tres representan motivaciones internas de las mujeres. El aspecto de diosa virgen se refiere a esa parte de la mujer que el hombre no puede poseer o “penetrar”. Se trata de virginidad psicológica. Cuando la diosa virgen es el arquetipo dominante, la mujer se siente entera y no necesita de otra persona para sentirse completa. Este arquetipo representa la energía interna de una mujer movida a desarrollar sus talentos y perseguir sus intereses. Es activa, sin importar lo que el hombre, su medio o la sociedad espera de ella.
La clase de conciencia que caracteriza a estas mujeres se puede describir como un rayo enfocado en un objetivo. Este tipo de mujeres sabe cómo concentrarse en lo que es importante para ellas, al igual que un rayo que brilla sobre un punto determinado, dejando en oscuridad al resto. Pueden concentrarse en un objetivo independientemente de las necesidades de quienes la rodean.
Las mujeres con una presencia fuerte del arquetipo de la diosa virgen no se sentirá satisfecha con los roles femeninos tradicionales. Suelen elegir carreras profesionales no convencionales para las mujeres.
Artemisa es un espíritu independiente que permite a la mujer perseguir sus fines en un territorio de su elección. Representa la igualdad, equidad y justicia para humanos y animales.
Esta clase de mujer forma parte de grupos de mujeres que comparten un interés o participa en proyectos femeninos, son individualistas y siguen su propio camino aún sin apoyo.
El arquetipo de Artemisa se puede observar bien en las fases de la Luna, que se reflejan a nivel corporal, emocional y de relación. La fase joven representa el nacimiento de una relación. En el nivel corporal, Artemisa está presente desde el nacimiento hasta el 29° año (cuando Urano comienza a formar una cuadratura con el Urano en tránsito o Saturno conjunción con el Saturno en tránsito). En el nivel emocional, esto representa la etapa del apuro – Artemisa o la Luna joven. Artemisa es un símbolo de inocencia y juventud. Cuando la Luna está presente en el cielo durante esta fase, es como una taza, aparece en el cielo del atardecer el segundo día después de la Luna Nueva. Artemisa es la fase activa de la Luna.
Es entonces que las cosas crecen y se desarrollan absolutamente por sí mismas. Una Luna joven se caracteriza por la inconciencia. Cuando la Luna se mueve hacia Deméter (120°), tomamos conciencia. El primer cuarto creciente se produce hacia los finales de la Luna joven (90°) – la crisis de la inconciencia. Con frecuencia, es en este punto donde una relación, amistad se muestra y tenemos que hacernos cargo para llevar las cosas a Deméter. El signo en que encontramos a la Luna nos dice de qué manera se expresan nuestros sentimientos personales, cuáles son los temas y las pautas especialmente importantes en nuestros procesos emocionales, qué mito o arquetipo gobierna nuestras emociones, cuál es la naturaleza de nuestros recuerdos.
Luna en Virgo – cuando fue más útil, Luna en Leo – cuando lo hecho tuvo más sentido, Luna en Capricornio – en qué medida tendrá éxito, tomará la iniciativa, será responsable.
Atenea, la diosa de la sabiduría, se considera a sí misma un par de los hombres y se une a ellos. Es una estratega fría y perfecta y su modus operandi es la identificación con el hombre. La posición de la diosa Atenea era muy específica. Se trata de una diosa virgen que se rehusó al matrimonio y la maternidad Es el arquetipo de la mujer que tiene éxito en el mundo de los hombres al negar su propia sexualidad y cualidades que se consideran apropiadas para la mujer o representativas de ella.
La carta natal muestra el problema entre nuestra iniciativa y la necesidad de ser creativas. Promueve la perfección en el mundo profesional y habla también del precio que deben pagar las mujeres (al igual que los hombres) por el escudo intelectual que llevamos para bloquear nuestros sentimientos más profundos. El mito referido al juicio que caracteriza a Atenea está escrito de manera indeleble en el fondo de Libra. La diosa domina los signos de aire, en especial a la justa y habilidosa Libra y el inteligente y objetivo Acuario. La clasificamos en los arquetipos masculinos de Marte y Urano. Además, está cerca de Júpiter.
Hestia, la diosa del hogar, funciona retrayéndose a su propio mundo de tranquilidad. No desea llamar la atención, evita situaciones competitivas. Realiza las tareas de todos los días que para ella constituyen el sentido del mundo.
El signo astrológico, en el que más nos sostiene la perseverancia interna, donde nos sentimos atraídas de forma intensa hacia nuestras raíces y nuestro yo interno y en el cual podemos centrarnos y dar nuestro corazón y alma y estamos preparados para sacrificarnos por algo. Vesta es el espíritu de la casa seis, la formadora de nuestros hábitos diarios de trabajo, cuidado de la salud – en particular, el que representa la calidad de vida diaria.
Los planetas en Virgo corresponden al arquetipo, así como los planetas personales en aspecto con Saturno. El planeta representa nuestra necesidad de aprender lecciones prácticas, terrenas, que nos ayudan a desarrollarnos en mayor medida. Las diosas vírgenes nunca se rigen por sus emociones y desconocen la intimidad emocional. Freud las describió a través del complejo de castración: “La persona que ama está castrada. Es por esta razón que la sabiduría popular salvó a las mujeres del amor.” En materia de amor, existe una paradoja: mientras el hecho de “amar a alguien significa verlo como un falo, el deseo de ser amado, de convertir al objeto de nuestro amor en nuestro amante implica su castración”.
Jung creía que desarrollaban solo la parte masculina de su psique – el animus - pero no el aspecto femenino – el ánima – y, por lo tanto, eran castigadas.
Las cualidades típicas de las diosas vírgenes no las hacen menos mujeres. |
"Diana as Huntress"
"Athena" por Great Beyond, FlickR |
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Las diosas vulnerables
Los Griegos también conocieron las diosas vulnerables: Hera (Juno), la diosa del matrimonio, Deméter (Cerera), la diosa de los granos, cuyo rol mitológico principal era ser madre de Perséfone, y Perséfone (Proserpina), la diosa doncella y reina del inframundo. Estas tres diosas constituyen los arquetipos que representan los roles clásicos de la mujer: esposa, madre e hija. Los arquetipos se relacionan con los vínculos dentro de los que deben desarrollarse. Estas tres diosas fueron dominadas por dioses masculinos. Fueron violadas, raptadas y humilladas. Todas sufrieron, se sintieron impotentes y desarrollaron síntomas psicológicos. Así, las mujeres en las que esta arquetipo predomina son vulnerables y se deprimen con facilidad como Deméter y Perséfone, o bien se tornan obsesivas y celosas como Hera. Cuando los arquetipos se relacionan con vínculos positivos, la mujer encuentra profundidad y sentido en los roles tradicionales.
El arquetipo de la diosa Hera nos muestra cómo entrar en una relación sin sentir culpa, obligación o por motivos de índole social. Representa tanto la necesidad de una relación como el rechazo de la no-aceptación en el contexto de un vínculo. Representa la necesidad de casarse como muestra de confianza sagrada, el camino que lleva a la plenitud espiritual al combinar las diferencias en un matrimonio. Hera refleja las características de la casa siete. Su lado pasional se proyecta por la casa ocho y el principio rector de Escorpio.
En la carta natal, Deméter es el indicador de nuestra aceptación, emociones y amor incondicional. Nos da una mirada interna sobre nuestra propia imagen. Como la madre arquetípica, Deméter representa nuestra niñez y maternidad y nos muestra cómo atravesar la transformación del misterio de la vida y la muerte. Deméter es una mujer embarazada (la Tierra lleva la piedra de la sabiduría). La Tierra y la Luna están conectadas. De la misma manera, en el ciclo lunar a un nivel corporal, Deméter es la etapa media desde los 21/29 a los 60 años. Es el segundo ciclo de Saturno, Neptuno forma una cuadratura con Neptuno, Urano forma oposición con Urano a los 42, Plutón transita a una cuadratura con el Plutón en tránsito. Éste es el momento de la propagación de la especie, formar una familia, progresar, criar niños, cuidar a los padres.
En el nivel emocional, ésta es la etapa de estabilización (Deméter) – luego de varios sacudones crecemos emocionalmente, enfrentamos determinados conflictos (transición), se establece la paternidad, aprendemos a hacernos responsables de otros en el área de las emociones, aprendemos a separarnos de los hijos. Cuando materializamos algo, cuidamos algo, el cuidado corresponde a la fase de Deméter. El período fértil de Deméter puede prolongarse durante 50 años: en este tiempo podemos crear mucho y, sin embargo, nos estamos acercando a la edad madura, en que sobreviene la disolución. La disolución de una relación en la fase de Deméter (oposición del Sol y la Luna, Luna llena) es la etapa de enfrentar la vida (crisis de la mediana edad).
Core es raptada por Hades. Se queda con él por un tiempo. Deméter entristece, se enoja, se enfurece, la busca sin éxito. Durante este intervalo, Deméter pergeña los misterios de Eleusis sólo accesibles a las mujeres. En el inframundo, Core cambia y se transforma en Perséfone (la que ama la noche). Tuvo que comer una granada (fruta plutónica con gran cantidad de semillas.) Esta acción la inicia en su etapa de mujer, gana un compañero. La separación de la madre era una necesidad. Regresaba a ella de vez en cuando. En esta fase de la Luna ocurre una separación conciente. Es el arquetipo de la separación. Deméter se acerca mucho al arquetipo de Plutón y la Luna, está especialmente presente cuando la Luna forma un aspecto con Plutón. Su proceso es iniciado cuando Plutón transita la Luna en la cuarta casa. |
"Hades and Persephone - Eleusis" por GreekGeek, FlickR
"Demeter and Persephone" |
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Afrodita, la diosa alquímica
Se conocen muchas historias acerca del nacimiento de Afrodita. Homero habla del mismo como consecuencia de una relación adúltera entre Zeus y Dionea. Otra versión da cuenta de su nacimiento a partir de una mezcla del aire y la Tierra. La más conocida la constituye el mito de que Afrodita nació de la espuma ensangrentada por los genitales de Urano luego de que fuera castrado por Cronos. Esta historia fue escrita por Hesíodo en la Teogonía. Según esta narración, por su nacimiento, se puede calificar a Afrodita como un Titán. “Afrodita navegó de la espuma del mar cerca de Kitera o Pafos en Chipre y cuando pisó tierra, a su paso se abrieron flores”. Esta forma de nacimiento se denomina partenogénesis y muchas deidades griegas nacieron de esta manera.
Como deidad, Afrodita es ambivalente. Aún su nacimiento está marcado por la contradicción. “La más femenina de las diosas” nació de los genitales de Urano, que cayeron al mar. Emerge de la naturaleza informe, del mar, el agua, que es el elemento del cambio. Este elemento puede crear “lo más bello” sólo cuando es transformado por el “principio divino de la creación”. Afrodita forma parte de los doce dioses Olímpicos. Los mitos hablan de ella de manera algo irrespetuosa o humorística, como si fuera una pequeña diosa alocada que no puede resistirse a sus propios deseos. Afrodita tuvo muchas relaciones y muchos hijos de distintos amantes. Estuvo casada con Hefesto, pero no le fue fiel. Tuvo un hijo con Ares, su amor más importante fue Adonis, a quien debió compartir con la diosa del inframundo, Perséfone. Era una diosa tan poderosa que pudo vengarse aún del mismo Zeus.
Cuando nos referimos a Afrodita, no podemos hablar del tipo de mujer enamorada que se somete en forma pasiva a su “cazador” masculino. Por el contrario, se trata de una mujer única, con alta autoestima y capacidad, que puede sentir tanto amor como celos y odio hacia los que hieren sus principios y menosprecian sus dones. En las diferentes culturas, el arquetipo de Afrodita/Venus representó la diosa del amor y la guerra, el principio del nacimiento y la muerte, quien completaba los ciclos naturales de la fertilidad, la siembra y la cosecha, así como las estaciones del año. Afrodita es la diosa de la sexualidad femenina que, en un nivel superior, representa la unión del alma con el principio universal de amor y belleza. Si una mujer desea conocer a Afrodita en toda su grandeza y diversidad, debe aprender cómo encontrar la belleza espiritual que habita en ella misma, el talento artístico, su independencia, el espíritu de libertad y el deseo de vivir conforme a su propia naturaleza. En astrología vemos el arquetipo de la diosa Venus a través del planeta Venus que representa un tipo de mujer, esposa, amante, prostituta (iniciación a Eros – iniciación erótica). Es el arquetipo – el principio – del poder del erotismo. Venus no es romance, matrimonio, obligaciones y promesas: eso es Neptuno. El Matrimonio es asunto de Saturno, el pertenecer a alguien es un tema de la Luna. Venus dice que para ser valiosa es necesaria la búsqueda de la belleza y, en este sentido, es lo opuesto a la Luna. Venus no es suavidad y cuidado y la Luna no es la atracción que nos hace morir. Venus no es la ética: eso está relacionado con Saturno y Júpiter.
Lo más cercano a la creación de Afrodita (Venus) es Eros, una fuerza en la que se originan todas las acciones de Venus como planeta astrológico. En este sentido, Eros representa una conexión con los planetas transpersonales que inician procesos dentro de nosotros que nos hacen controlar energía nueva que circula en nuestro interior. Urano es esclarecimiento, Neptuno es como inspiración de amor divino, Plutón es como una fuerza de cambio. Afrodita tuvo muchas aventuras, con Hermes y esta imagen de ella puede relacionarse con el concepto de Venus retrógrado. Ares también es su amante arquetípico, en el sentido astrológico de que representa la relación entre Venus y Ares así como la de Libra con Aries. Venus está en la carta natal en un signo, en casas y en aspectos con otros planetas. Todo esto habla sobre nuestros valores, lo que nos apasiona y lo que nos inspira.
El Tauro de Venus se trata de los valores que construimos en la vida, es el Venus Pandémico.
Los siete arquetipos están presentes en toda mujer y, por lo general, uno de ellos predomina en las diversas etapas de nuestras vidas. Podemos concluir que todas las diosas son importantes en nuestras vidas. Depende de nosotras tomar conciencia de los arquetipos para expresarlos y vivir conforme a nuestra naturaleza más íntima. Sólo depende de nosotras si vamos a quedar a medio camino o crecer hasta convertirnos en heroínas que llevan en sí mismas el potencial de la maternidad así como también a la eterna niña que juega. No debemos subestimar a las diosas que hay en nosotras – deberíamos desarrollarlas con coraje y creatividad. Debemos darnos cuenta de que podemos desarrollar en forma conciente las cualidades de Atenea y Artemisa o la amplitud espiritual que caracteriza a Hestia o la sensualidad de Afrodita. |
"Aphrodite, Eros and Pan"
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Artículo publicado en Sphæris N°18, el 18 de febrero de 2009 a las 12h18 GMT - Lille 003°E03' / 50° N 38' Derechos de autor imágenes © 2009 Météores, GreekGeek, M. Harrsch, Great Beyond, S. Niedlich, O. Diez, A. Sevin, FlickR - Reservados todos los derechos Informations juridiques et copyright
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