DE SPHÆRIS

La cultura

astrológica

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Lilith en la carta natal

Didier FLEURY

Astrología estructural  ®

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La primera pregunta a hacerse a propósito de Lilith en nuestra carta es la siguiente: ¿en realidad quiero encontrarme con esta parte salvaje de mí mismo? ¿Deseo en verdad esta libertad fundamental e inalienable que se encuentra en mi interior? ¿Puedo asumir mi sed de Vida?

 

Si la respuesta es no, tendremos que vérnosla con el demonio, el lado negro de Lilith.

Por otro lado, si abordamos esta parte de nosotros mismos en plena conciencia, veremos el costado luminoso de nuestra “sed de lo absoluto.”

Sumario

 

 

Traducido del francés por Lucrecia Insúa ð Lire en français

 

N.T. : Juego de palabras ya que en francés “jeu” (juego) y “je” (yo) se pronuncian de la misma manera.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

"Watch out for the witches"

por Andy2, Flickr

 

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La demonización de Lilith

 

La Luna Negra – también llamada Lilith en alusión a esta mujer de la antigüedad de la que hablan ciertas legendas judías, la primera mujer de Adán - ¡una pre-Eva! – es una figura bastante reciente del panteón astrológico. En la mitología, Lilith será asimilada a esas hadas del mal que habitan los cuentos orientales (acadianos, sumerios, babilonios…). Éstas devoran a los hombres, provocan pesadillas, raptan a los recién nacidos, envenenan las aguas… Esto es sólo una muestra; Lilith habita las zonas oscuras del terror humano y sus maldades son innumerables.

 

Esta negritud de Lilith no le es intrínseca. Ella es también la Diosa madre cuyos primeros rastros visibles para nosotros datan del paleolítico superior (hacia 35000/-40000). Esta diosa es una antigua representación del matriarcado, rechazado por el reino guerrero del patriarcado y sus figuras masculinas predominantes. El patriarcado se instauró por la censura de la larga historia que lo precede, por el entierro de la Femineidad Viviente. De hecho, por lo general se acostumbra a hacer comenzar la Historia con la aparición de los reyes, los guerreros y la fuerza masculina. Así, la historia se convierte en una historia de conquista. Entonces, debemos imaginar la represión prodigiosa de la Femineidad Divina a la que se van a dedicar todas las culturas fundadas en el culto al Dios Padre. Algunos miles de años serán suficientes para destronar la fuerza de la feminidad, cuyo origen se pierde en la noche de los tiempos.

 

La demonización de Lilith es la consecuencia de dicha represión. De diosa, se convierte en bruja, mujer demoníaca y peligrosa. En una carta, Lilith es una representación de esos estratos perdidos de la cultura humana en que la avidez material y el poder de las armas no existían en absoluto. Sin duda, el momento en que se encuentra nuestra época actual, de una violencia devastadora, trae a Lilith de vuelta de las profundidades de los símbolos astrológicos. Lilith es el vientre de la humanidad que el patriarcado rechazó con la fuerza de la espada. Se debe prestar atención a no ver en la Diosa madre la ternura blanda y el espíritu de sacrificio infinito que caracteriza a las mujeres del patriarcado. Se trata de la Mujer-Origen todo poderosa, que tiene el poder sobre la vida y la muerte, la decisión suprema, pero que al tiempo que detenta el amor sagrado.

 

Este estrato perdido todavía existe en nosotros y reivindica hoy en día su derecho a la propia existencia. La astrología estructural integra a Lilith en cualquier representación de la carta astral como un lugar fundamental de la misma para la comprensión de nuestra vida y reacciones.

"Queen of the Night, British Museum"

por Renée Rosen-Wakeford, Flickr

 

 

 

 

 

 

 

¿Qué es Lilith desde el punto de vista astrológica?

 

Es el fundamento de nuestro psiquismo, así como es el fundamento de nuestra Historia humana. Es un lugar de la carta desprovisto de representaciones adquiridas a través de la cultura, un lugar propio sin condicionamientos. ¡Esto representa algunas dificultades!

 

La primera pregunta a hacerse a propósito de Lilith en nuestra carta es la siguiente: ¿en realidad quiero encontrarme con esta parte salvaje de mí mismo? ¿Deseo en verdad esta libertad fundamental e inalienable que se encuentra en mi interior? ¿Puedo asumir mi sed de Vida? Si la respuesta es no, tendremos que vérnosla con el demonio, el lado negro de Lilith. Por otro lado, si abordamos esta parte de nosotros mismos en plena conciencia, veremos el costado luminoso de nuestra “sed de lo absoluto”, como escribió Luc Bigé.

 

En la carta, Lilith nos indica una parte de nosotros mismos que no se ata a nada. Vive en la extraordinaria densidad del presente, que las ideas diluyen y la esperanza en el futuro ymemoria del pasado distorsionan. Lilith no quiere más que el presente y la verdad del presente. Denuncia la relatividad de la historia, de la cultura, las costumbres, es decir, todas las actitudes que toman lo relativo como absoluto. Es un lugar de la carta sin permiso para construir, que no se deja atrapar en el juego (ni en el “yo”). Si entramos en esta parte tan energética del la carta, nos vivimos en el presente, a través de la liberación del pasado que no es más y el desinterés por el futuro, que no es más que una idea acerca de la manera en que se va a prolongar el futuro. Descubrimos que la trascendencia está en el presente, en la conciencia inmediata, sin palabras, sin imágenes. ¡Da vértigo! En el pasado, construimos tanto, aquí y allá, a través de nuestras representaciones culturales históricas y educación personal, que nos resulta difícil permanecer en el estado de plenitud que Lilith propone. Constantemente, los pensamientos, previsiones, imágenes y juicios que atestiguan nuestro temor a que el mundo se nos escape y nuestra vida deje de pertenecernos nos arrancan de nuestra energía fundamental.

 

De manera que no resulta en absoluto cómodo, hoy en día, debido a nuestro entorno cultural, integrar esta energía surgente que es Lilith. Cuando no le damos vuelta la cara a Lilith o la ignoramos, la vivimos como un vacío de una profundidad incalculable. Por un instante, lleven su pensamiento hacia algo que represente para ustedes lo más querido en el mundo: un ser, un objeto, un recuerdo, lo que sea. Luego, suprímanlo de su existencia. Se los acaban de quitar. Sientan la resistencia que surge en vuestro interior. ¡Lilith se burlará de esta resistencia! Los privará. La privación nos cuesta en forma proporcional a nuestro apego. Den un paso más y acepten la pérdida. ¿Qué queda? Lo que podríamos llamar vuestra « Vivencia », sin apego, sin proyección, sin espera.

"Lilith en el mar rojo"

por Marta, Flickr

 

 

"Born to be a life"

por Nessy Shepherd, Flickr

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Lilith y el vacío

 

En nuestra relación con Lilith, generalmente nos detenemos en el vacío que provoca en nuestra vida. Nos parece injusto.

Existe una gran diferencia entre la Luna negra (Lilith) y la Luna en una carta astral. La Luna quiere tener, tiene sed, demanda completud y saciedad. Al mismo tiempo, la Luna es hueca y no vacía. Es un contenedor que debe llenarse y satisfacerse (por ejemplo, cuando el bebé llora). Sin embargo, es posible satisfacer a la Luna porque ella llega a la repleción. Deja de demandar cuando está satisfecha. Este no es el caso con Lilith, que, bajo su forma de demonio, jamás está satisfecha. No es un contenedor sino un vacío, una antimateria. Por lo tanto, cuando la vivenciamos de manera inocente, nunca es suficiente para ella (ver la nota).

 

Vemos que pueden derivarse dos casos en referencia a ello:

  • bien la persona exige ser contentada allí donde se encuentra Lilith en su carta. Esta demanda puede llegar a proporciones exorbitantes, cuanto más grande es el miedo al vacío y el nativo se siente injustamente privado. Así, Laurance Larzul se refiere a nuestra mayor tentación narcisista.

  • bien se priva ella misma (es una auto-privación) de lo que no puede tener. Christian Duchaussoy denomina la « tentación del desierto » a esta actitud, no por alusión a la manera en que el diablo pone a prueba a Cristo en el desierto, sino para significar el desamoblamiento voluntario yaltivo de la casa habitada por Lilith y la forma de ser que caracteriza al signo donde está ubicada.

Como cualquier parte de la carta, Lilith puede proyectarse. En este sentido, se producen hechos provenientes del otro. No hablaremos aquí de Lilith en signo, sino en casa. De esta manera es más fácil aprender a delimitar sus efectos.

 

Tomemos el caso de Román, que circula por los pasillos de la universidad en procura de una Licenciatura en Letras Modernas. Lilith está en la casa IX en su carta. La casa IX, entre otras cosas, representa obtener calificaciones muy altas. Román obtiene su primer grado en más tiempo del necesario. Luego, trata de conseguir su Licenciatura en varios años. Un día se cruza con un profesor en un pasillo, quien le dice: “Señor, jamás debería darle su licenciatura”. El profesor encontraba a Román demasiado desenvuelto en la materia que enseñaba. Román le respondió con rapidez al profesor sorprendido: “¡no importa, no se puede luchar contra la estupidez humana!”, y deja la universidad en forma definitiva.

 

Cuando Lilith está en la casa VII, no es extraño que su compañero o compañera de vida los abandone de un día para otro. Citemos el caso, muy triste, de Lucie, cuyo compañero se suicida después de haberla embarazado (Lilith está en la casa VII y en Cáncer). Además de esto, el nativo carece de toda noción de compromiso. Es un electrón libre a pesar de sí mismo.

 

Los efectos de Lilith se encontrarán de igual forma en la revolución solar. Laurent tiene a Lilith en la casa IV durante un año en su carta anual. En su carta natal, también está en la IV. Veamos quién va a reforzar la posición de la carta natal. Laurent tenía un local de arte en la planta baja de una calle comercial,en el que vivía y dormía, munido de un pequeño calefactor y un catre. Debe irse del local porque el propietario tiene la intención de aumentar el alquiler. Entonces, Laurent va de un lado a otro a refugiarse. Durante casi un año, se comporta como un nómade sin raíces.

 

Los efectos de Lilith no siempre son dramáticos, pero siempre hacen sentir una rotura, una imposibilidad de ser satisfecho y tener lo que sea. A pesar de ello, este vacío que se siente es una puerta de entrada a una vida intensa y verdadera, para la cual, por lo general, estamos bastante poco preparados. Lilith es un punto de intensidad extraordinaria, que no puede vivirse sin hacer el sacrificio, en tanto lugares exclusivos de conciencia, de nuestros proyectos solares y necesidades lunares. Lilith es la primordial y no hace concesión alguna en cuanto a lo que uno querría construir. Está allí, es todo. Lograr llegar a estar allí, es descubrir esta zona de nosotros que quiere vivir la maravilla del presente. El precio es detener el apego. Así, de un modo evolutivo, una Lilith en VII, no debe renunciar a un lazo sino vivirlo en la frescura del momento, en una presencia intensa y completa con el otro, libre de posesión.

 

Los tránsitos de Lilith en la carta natal permiten entender mejor su naturaleza. Da la vuelta al zodíaco cada 19 años, aproximadamente. Cada conjunción con un planeta de la carta natal es un momento de verse privado de proyecciones relacionadas al funcionamiento del planeta, así como a sus referencias culturales. Toda la energía psíquica, representada por el planeta, es llevada de vuelta a su origen – la feminidad original – cuando Lilith transita.

Se deben comprender los beneficios de la Luna negra, más allá del terror que inspira, como en los cuentos orientales. Es una parte de nosotros mismos que desea permanecer libre y que siempre impedirá que algún sistema se encierre en nosotros. Podría ser que necesitemos de ella en nuestros días en que el patriarcadollegó a su madurez y a su fin. Descubrirla no es más que redescubrirla.

Cuando Lilith se vive en el plano evolutivo, se convertirá en un estado de desapego, de libertad respecto de las expectativas, proyecciones y transferencias. Es entonces que crece la libertad intacta del ser.

 

 

"Freedom tunnel"

por Timothy Vogel, Flickr

 

 

 

 

"Music and freedom"

por Gonzalo Saenz, Flickr

 

 

 

 

 

 

Nota : En astrología estructural, el nivel de vivencia inocente se origina en un estado de conciencia limitado que causa una repetición inconsciente de comportamientos. Se diferencia del nivel evolutivo por una intervención de la conciencia en aquello que vivimos.


Artículo publicado en Sphæris N°19, 21 de marzo de 2009 a las 12h01 GMT - Lille 003°E03' / 50° N 38'

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